En 1932 el Parroco José Dutto propone realizar una procesión para agradecer la abundancia de la pesca, usando como escenario la Banquina Chica y como patrono y protector de los pescadores San Salvador.
Con cada vez más y más convocatoria, finalizando la década del 50 se le suma un concurso de belleza, y en la década del 60 se incorpora la cantina típica con platos tradicionales elaborados por sus propios pescadores.